viernes 25 de septiembre de 2009

Manuel H, una imagen inmortal


Manuel Hermelindo Rodríguez Corredor, conocido como ‘Manuel H‘ y recordado como uno de los mejores reporteros gráficos en Colombia, murió el pasado 18 de septiembre a los 89 años a raíz de una complicación pulmonar.


Célebre en el campo de la imagen impresa, este bogotano se destacó por su trabajo periodístico en el terreno de la tauromaquia, la cultura y política nacional.

Sobre su labor decía: "El reportero gráfico debe renunciar, asiduamente, a ciertas satisfacciones de índole familiar o social en aras de cumplir su misión periodística".

Entre tanto, el crítico Eduardo Serrano aseguró: "Creo que su legado como fotógrafo es muy importante y que su obra constituye, tal vez, el acervo visual más rico sobre la historia de la última mitad de siglo con el que cuenta el país".

Sobre su vida, se dice que nació el 14 de julio de 1920. Más tarde, a los 12 años empezó a trabajar como “mandadero” y luego con ayuda de su padrino se volvió tipógrafo, rol que combinó con la fotografía empírica en el barrio La Candelaria de Bogotá.

Aquella metódica rutina le sirvió para manipular el resto de la vida su valioso archivo, que superó las 500 mil fotografías en blanco y negro y las 200 mil en color, sin contar las trasparencias.

En 1943, se casó con a María Julia Rodríguez, con quien compartió 62 años de vida. De dicha unión le permanecen ocho de sus diez hijos, 14 nietos y dos bisnietos.

Como reportero gráfico se enfocó en la historia política del país y trabajos de carácter social sobre el desarrollo social y urbanístico de Bogotá, que le permitieron ser parte periódicos como El Espectador, El Tiempo y el diario El Liberal. Dicha tarea le facilitó conformar con otros reporteros el Círculo Colombiano de Reporteros Gráficos.

Pero el trabajo de este hombre tomó fuerza desde 1952, año en que abrió su propio estudio fotográfico en la Carrera Séptima con Calle 22, donde actualmente sigue bajo el nombre de ´Fotografía Manuel H´.

A este mágico lugar se entra por una escalera rodeada de imágenes casi atemporales, que hablan de personajes como Gaitán, el Maestro Arenas Betancur, Luz Marina Zuluaga, Cesar Rincón, David Manzur, Alberto Lleras, el Padre García Herreros y Manolete con su imagen que hiciera famosa la sagacidad visual de Manuel H.

Su archivo fotográfico ha sido tan importante para el país, que grandes periodistas, políticos y personalidades han visitado la galería, entre ellas el torero español ‘El Juli’ y Juan Carlos Lecompte, ex esposo de Ingrid Betancourt, quien en su momento manifestó: “Gran parte de nuestra historia está reflejada en todas estas magníficas fotografías”.

Entre los reconocimientos que mereció, se encuentra la ´Orden Civil al Mérito´ en grado Gran Oficial y Comendador. El primero de ellos por la exposición ´Memoria Gráfica de un país´ y el segundo como un reconocimiento el Día del Periodista. Además, obtuvo el galardón de ´Vida y Obra´ en el 2004. En ese mismo año, de manos de la ministra de Cultura, Consuelo Araujo, recibió la ´Gran Orden del Ministerio de Cultura´.

Manuel H y su historia fotográfica se hicieron grandes con el tiempo. Este reportero gráfico nunca se cansó, para él tomar fotografías fue un vicio que lo hizo grande.

Así, muchos los vimos caminar por el centro de Bogotá, en busca de la memoria y la creación visual, sin dejar de rendir culto a su condición de fotógrafo urbano, que registraba el irresistible devenir capitalino.

¡Paz en la tumba de Manuel H!

martes 25 de agosto de 2009

´El olvido que seremos´


Once después de la muerte de mi Padre -Armando Salazar Giraldo-, me uno a otro huérfano: Héctor Abad Ficiolince, que el 25 de agosto de 1987 perdió al ser que más amó –Héctor Abad Gómez-, quien defendió la vida como Médico y profesor universitario, pero que murió bajo las balas del paramilitarismo.

Aunque este crimen permanece impune, hace unos años Abad Ficiolince publicó ´El olvido que seremos´, un libro lleno detalles afectuosos y poéticos de la vida de su padre que merecen ser leídos con esmero.

Durante el sepelio de este buen hombre, el novelista antioqueño Manuel Mejía Vallejo habló sobre la inminencia del olvido: “Vivimos en un país que olvida sus mejores rostros, sus mejores impulsos, y la vida seguirá en una monotonía irremediable, de espaldas a los que nos dan la razón de ser y seguir viviendo. Yo sé que lamentarán la ausencia tuya y un llanto de verdad humedecerá los ojos que te vieron y te conocieron. Después llegará ese tremendo borrón, porque somos tierra fácil para el olvido de lo que más queremos. La vida, aquí, están convirtiéndola en el peor espanto. Y llegará ese olvido y será como un monstruo que todo lo arrastra, y tampoco de tu nombre tendrán memoria. Yo sé que tu muerte será inútil, y que tu heroísmo se agregará a todas las ausencias”.

Otro sobreviviente de aquella aciaga etapa de la historia colombiana -Carlos Gaviria- se manifestó a favor de la figura del humanista que no se conformó con la degradación nacional: “¿Qué hizo Héctor Abad para merecer esta suerte? La respuesta hay que darla, a modo de contrapunto, confrontando lo que el encarnaba con la tabla de valores que hoy impera entre nosotros. Consecuente con su profesión luchaba por la vida y los sicarios le ganaron la batalla; en armonía con su vacación y su estilo vital peleaba contra la ignorancia concibiéndola, a manera socrática, como la fuente de todos los males que agobian el mundo. Los asesinos entonces lo apostrofaron con la expresión bárbara de Millán Astray, que alguna vez estremeció a Salamanca: “¡Viva la muerte, abajo la inteligencia!" Su conciencia del hombre civilizado y justiciero lo había decidido a hacer de la lucha por el imperio del derecho una tarea prioritaria, cuando los que tienen asignada esa función dentro del Estado muestran más fe en el convite de las metrallas”.

Hoy, 22 años después, las palabras de Mejía y Gaviria cobran un mayor sentido: el proceso judicial por el homicidio del Dr. Abad Gómez prescribió, los Derechos Humanos son letra muerta, las instituciones democráticas continúan debilitadas, la corrupción política reina con descaro, Colombia cuenta con más de 20 millones de pobres y un antioqueño quiere pertenecer como Presidente alterando el orden constitucional.

Al parecer la muerte trae olvido. Sin embargo, la irreparable orfandad de Héctor Abad Ficiolince, quien prepara una nueva novela, fortalece desde las letras la memoria nacional. Que Dios bendiga su obra…

martes 26 de mayo de 2009

La seguridad en tiempos de crisis


Este martes, en la mañana, escuché con un apurado gozo las opiniones de los oyentes de La W -a cargo del periodista Julio Sánchez Cristo- sobre la Seguridad Democrática, tema que ha sostenido al actual gobierno.

Si entendí bien la compleja, o más bien, la dividida argumentación de decenas de colombianos, el modelo de seguridad gubernamental no da cuenta de la crisis social e institucional, al contrario la profundiza. Los oyentes consultados, al parecer, eran personas con algo de formación, ya que se enfocaron en temas como la incertidumbre social, económica y política que experimenta el país.

En efecto, no es posible ignorar los desequilibrios de la Seguridad Democrática, que por estos días es utilizada para asegurar utilidades políticas al interior del establecimiento. Y, con ese mismo razonable escepticismo ciudadano, un radioescucha de La W manifestó que: "Aquí se debe hablar mejor de seguridad en el empleo y en la salud”

Finalizó el oyente su razonamiento con una frase concluyente, de elevada concepción popular, en la que señala que el gobierno de Álvaro Uribe Vélez procede a medias, mientras que la población nacional se debate entre sus necesidades básicas y el atraso colectivo.Agregó con lógica ironía: "A la larga, quien hace campaña habla de lo conveniente, no de lo evidente. Por eso, la Seguridad Democrática ha fallado…"

Lanzar dudas sobre los fundamentos de la seguridad estatal y tratar de sembrar desconfianza entre los ciudadanos sobre la realidad nacional es aceptable como ejercicio de libertad de expresión, ya que no es propio de la oposición, por ser un mecanismo de la opinión pública.

Lejos de ser taimados irreflexivos, algunos nacionales no dejan de cavilar ante el tartufo panorama montado desde la Casa de Nariño, que sólo deja ver el turismo y la inversión extrajera, lejos de las oscuras consecuencias de limitado desarrollo humano que caracteriza las distintas regiones del país.

No hace falta ser pesimistas, pero Colombia vive una crisis severa, la mayor de los últimos cincuenta años, que puede ser resuelta sin socavar las libertades democráticas en nombre de la seguridad oficial.

Lo que no ayuda un ápice a superar los problemas democráticos, es ofrecer a la comunidad nacional e internacional la propaganda del poder Ejecutivo para zarandear sus responsabilidades y legitimar sus acciones en los resultados de las Fuerzas Armadas y de paso perpetuarse.

Así, no es casualidad que el ex ministro de defensa Juan Manuel Santos busque la Presidencia de la República gracias a los efectos de su gestión, entre ellos, la afamada Operación Jaque.

Si bien, hay personas que conocen esta situación, el 71% de los colombianos aprueba la continuidad del Presidente, sin olvidar que un 59% votaría positivamente en un referendo para reelegirlo en 2010, según los resultados de la encuesta Gallup de mayo.

Esta tendencia desconcierta a cualquier inteligencia, ya que gracias a la Seguridad Democrática el régimen uribista acumula poder, obstruye la justicia, restringe las libertades y esconde la verdad.

En consecuencia, hay que proyectar una pregunta: ¿Cómo se puede hablar de seguridad en tiempos de crisis? aquí sobran respuestas obvias, solo hace falta pensar un poco, porque el debate sigue abierto…

jueves 7 de mayo de 2009

AH1N1, una paranoia mediática


Durante las últimas semanas, el virus AHIN1 ha sembrado más paranoia que muerte, gracias al poder de las grandes empresas informativas, que a escala mundial solo dejan confusión en sus públicos.

Tan solo el pasado domingo, el Canal RCN interrumpió la transmisión de la ´Santa Misa´ encabezada por el Padre ´Chucho´ para dar a conocer algo preocupante: la llegada al país del peligroso virus.

La reacción fue en tiempo real, ya que el famoso religioso le recomendó a su comunidad seguir con atención la noticia y evitar cualquier contacto con el mal, sin tener en cuenta que los datos suministrados eran aún endebles.

Aunque voceros del gobierno nacional anunciaron que un hombre de 42 años recién llegado de México era el primer infectado, nadie preciso un número exacto de pacientes con síntomas propios de la gripe porcina.

Lo cierto, es que la información científica no ha sido profunda frente a los informes triviales emitidos por establecimiento mediático -nacional e internacional-, que sabe más de rating que de verdades útiles.

Si bien el virus AHIN1 es complejo, la producción y distribución de información periodística han sido inadecuadas, ya que los grandes medios se ha centrado en vender noticias, sin establecer rutinas rigurosas de investigación que aporten nuevos referentes. Sin embargo, pocas personas e instituciones se han preocupado por cuestionar los métodos para indagar, interpretar y comunicar las particularidades del citado mal.

Algo que hace intocables a los medios de comunicación es su capacidad para formar conductas sociales a escala masiva, gracias a la manipulación informativa que practican. Al punto que algunas empresas periodísticas gozan de una impunidad casi ilimitada.

Así, no es raro sentir una psicosis mundial y el aislamiento de países como México, gracias al terror sembrado por grandes titulares e imágenes sobre el avance del virus.

Verdades no reveladas
Hace unos días la Organización Mundial para la Alimentación y Agricultura -FAO- reveló que no existen evidencias concluyentes que indiquen que el Cerdo sea el agente responsable de la epidemia.

Igualmente, el portavoz de la Organización Mundial de la Salud –OMS–, Gregory Hartl, dijo que: “no sabe por qué la gripe porcina está siendo más grave en México que en otros países, donde se ha detectado”.

Un afamado científico argentino, el doctor Daniel Stamboulian, presidente de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos -Funcei-, dijo a la agencia Reuters que: "La aparición de casos de un nuevo tipo de gripe puede continuar en todo el mundo, pero eso no debería generar pánico debido a que fuera de México el virus está evolucionando como una gripe clásica".

Aunque, existan dudas sobre el origen y la evolución de la epidemia, las compañías mediáticas siguen diseminando el pánico mundial en sus pantallas y páginas. Conducta que ha sido avalada por muchos gobiernos (incluido el colombiano) que evitan ser deslegitimados públicamente.

La paradoja del AH1N1
Más allá de la conmoción causada por una posible contaminación global, ya se empieza a pensar en la huella que dejará este sobre las economías en crisis del sistema capitalista.

Curiosamente, esta vez los mass media han roto con la lógica de la estabilidad del sistema económico que los engendró, gracias a su terrorismo bacteriológico que solo genera rating.

En otras palabras, este brote psicótico inducido y manipulado, puede conspirar contra la supervivencia financiera de los conglomerados mediáticos que extraen sus ganancias de las grandes empresas y gobiernos en crisis.

Por ahora, lo importante es que quienes dirigen los medios comprendan que su labor es informar, no generar paranoia mediática.

sábado 21 de febrero de 2009

Se “apretó” la prensa nacional


Hace unos días Silverio Gómez Carmona público en la revista Poder un informe del estado financiero de la prensa colombiana. El texto deja reveladores datos sobre las búsquedas comerciales, editoriales y laborales de las empresas informativas que buscan sobrevivir al mercado mediático de hoy.

Dada la importancia del tema, seleccioné algunos apartes del citado trabajo, que puede ser consultado en su totalidad en www.poder.com

Hace poco más de un año, diarios regionales como El Colombiano, Vanguardia Liberal y El País se unieron para fundar la empresa Grupo Nacional de Medios (GNM), para desarrollar proyectos, entre ellos crear una marca nacional en la categoría de diarios populares y buscar la entrada a la televisión privada nacional.

Aunque hoy siguen manteniendo el producto, la experiencia ha sido muy pobre: la semana pasada sacaron al gerente, al jefe de circulación, al jefe de redacción, a cuatro periodistas y a otros 15 empleados. Fue la respuesta a unas pérdidas que se estiman ya en más de $2000 millones.

Igualmente, El diario El Tiempo de Bogotá -propiedad mayoritaria del grupo Planeta-, inició en el segundo semestre del año anterior un proceso de ajuste. En sólo cuatro semanas salieron de la compañía unos 250 trabajadores.

Mientras, El Espectador, que reinició operaciones como diario el 11 de mayo de 2008, acaba de reestructurar su departamento de publicidad y está próximo a iniciar una campaña de sinergia con otros medios del grupo Santo Domingo.

Una realidad global
La empresa Tribune, propietaria de Los Angeles Times y Chicago Tribune, se declaró hace unas semanas en bancarrota, por lo cual recortará empleos, congelará salarios y buscará hacerse eficiente en las suscripciones.

Sin embargo, el puntillazo más grande de la crisis de los periódicos impresos lo dio The New York Times. A comienzos de septiembre del año pasado, el mexicano Carlos Slim anunció que había comprado por US$128 millones un paquete equivalente al 6,4% de las acciones de la compañía, y a mediados de enero pasado, el periódico le recibió un crédito por US$250 millones.

El ajuste “criollo”
Antes de finalizar el primer semestre, se deberá conocer quién se queda con el tercer canal privado de televisión en Colombia. Hay tres aspirantes: Planeta-El Tiempo, Prisa-GNM y el grupo Cisneros de Venezuela.

La expectativa es grande, en particular por la coyuntura económica que se vive, porque despejará dudas acerca del mercado de medios en el país, en concreto de los periódicos impresos.

Algunos piensan que dadas las dificultades financieras del grupo Prisa de España, es muy probable que su interés por el canal no sea el mismo y así la competencia sea entre Planeta y el grupo Cisneros.

El otro diario importante de la capital, El Espectador, procura consolidarse como diario. Su crecimiento ha sido lento, pero hay confianza en el Grupo Santo Domingo acerca del futuro. Por ahora, ha lanzado una gran estrategia de realización de foros internacionales con un buen soporte publicitario.

Regreso a la casa
A nivel regional, el escenario más probable es que los más importantes medios (El Colombiano, Vanguardia y El País) se queden sin canal nacional, al no poseer un brazo financiero que compense las dificultades de Prisa.

La experiencia poco exitosa que han tenido en la capital los llevará a replantear las acciones para consolidar su poder local y enfrentar la crisis. Ya han demostrado que reinan en sus regiones y los intentos de los diarios de Bogotá -El Tiempo y El Espectador- de entrar a esos mercados tampoco han tenido gran éxito.

El Colombiano de Medellín, próximo a cumplir cien años, domina con su diario, el popular La Chiva y el semanario gratuito Gente. Además es propietario de La República, diario económico que compite con Portafolio de El Tiempo.

Cali es una ciudad más abierta para los periódicos: no hay un líder solitario y consolidado, pero la casa editorial de la familia Lloreda ha sabido sortear y sobrevivir a estas situaciones.

El diario de información general, El País, es el periódico que más lectores ha perdido en los últimos años. Según el EGM, en el primer semestre del año pasado tenía 196.200 lectores y en el segundo logró ajustar los 145.000.

No obstante, Barranquilla ha sido escenario de una guerra entre los diarios populares. El Heraldo, propiedad de tres familias: Pumarejo, Fernández y De La Rosa, le salió al paso al intento del Grupo Nacional de Medios (El Colombiano, El País y Vanguardia) de meterse al populoso mercado de la capital con la marca Nuestro Diario, ahora Qué Hubo.

Este contexto hace pensar que los diarios regionales vieron en la segmentación de su mercado la alternativa futura de supervivencia.

Esa situación es la que está viviendo Vanguardia Liberal, al que su propio popular le está robando lectores. Primero se llamaba Nuestro Diario, ahora se llama Qué Hubo, al igual que en Medellín y Cali.

Vanguardia pasó en el primer semestre de 2008 de 126.100 lectores a 68.000 en el segundo. No obstante, es el diario regional de mejores márgenes en el negocio global.

Simultáneamente, a mediados del año pasado, se rumoró la venta de La Patria de Manizales al grupo de Alejandro Galvis. El histórico diario del departamento de Caldas también ha sido duramente golpeado por la llegada de los populares y el estrechamiento del mercado en el Eje Cafetero.

Mientras que en Pereira, el mercado de los periódicos es dominado por el Diario del Otún, que pasó de 51.400 a 43.200 lectores de un semestre a otro. Pero el líder absoluto es Nuestro Diario, ahora Qué Hubo, con 92.200 lectores.

Otro jugador en el mercado risaraldense es La Tarde, del grupo Galvis y la familia del ex presidente César Gaviria. Este diario renovó su rotativa para ampliar su capacidad de producción y hacerle competencia a La Patria en la impresión de trabajos editoriales externos.

Si bien la información divulgada por la revista Poder es clara, en Colombia hace falta investigar más sobre las necesidades informativas del lector común, para no depender tanto de la voracidad del mercado mediático, que ofrece como única salida la competencia, al margen del periodismo bien pensado. ¡Muchos números y pocas letras!